Reseña de «La triunfante», de Teresa Cremisi

RESEÑA DE «LA TRIUNFANTE», DE TERESA CREMISI
(Editorial Anagrama, 2016)
Manu López Marañón
Como novela anda vendiéndose, tanto en Francia como en Italia, este galardonadísimo libro de favorable unanimidad crítica que llega a nuestras librerías. Su autora, Teresa Cremesi (conocida hasta ahora por alcanzar puestos de responsabilidad en las editoriales Gallimard y FlammarionMichel Houllebecq y Yasmine Reza fueron publicados gracias a ella –), firma su libro de memorias pretendiendo pasarlo como «autobiografía novelada». Es probable que su entorno más próximo detecte lo que de ficción haya, pero pensamos que para el resto de sus lectores (entre los que nos incluimos) «La Triunfante» es un completo recuento de escenas costumbristas narradas, en primera persona, con prosa funcional. Porque aunque su autora haya echado mano de la imaginación (y que conste que nos lo creemos), predomina la sensación de que lo contado bien vivido está, de cómo es resultado de una vida intensa y de su ajetreado cosmopolitismo.

La Triunfante fue una corbeta obsesivamente dibujada por el pintor Joreau. Es en esta misma corbeta en la que, en 1841, embarcará rumbo a Oceanía. Para la autora el navío, contemplado en varios cuadros con la morosa minuciosidad que sólo permiten los años de la senectud, se convierte en símbolo de una existencia errante y con peligros (en este caso los propios de la navegación), los cuales, a la larga, permiten un personal triunfo. Y es que, a pesar de una vida viajera, con experiencias –y de haber logrado el éxito profesional–, la autora confiesa no haber tenido la suerte de dejar huella. Matiza: 

No habré escrito ninguna coma de la Historia, pero este mundo lo habré mirado mucho
Esto suena a epitafio resignado, aunque diste de ser uno de esos redactados por personas frágiles que mendigan su minuto de conmiseración.

Para llegar a estas sinceras conclusiones hemos asistido a un dilatado periplo vital. Nacida en Alejandría en 1945 de un padre empresario y una madre escultora, a la niña no le cuesta aprender varios idiomas (árabe y griego entre ellos). 


Es este un libro en el que las lecturas que han conmovido a su autora ocupan lugar importantísimo; así, en su infancia, en el internado Nuestra Señora de Sión, ha descubierto la «Ilíada» dando inicio a su pasión por el mar y las batallas.

La madre artista se traslada a Italia acompañada por su observadora hija única, a quien fascina la ebullición de la Roma de posguerra. La primera exposición escultórica resulta un éxito y ello anima a la familia a abandonar Alejandría para establecerse en Milán, donde el padre ha encontrado trabajo. Terminada su escolarización en el colegio de las marcelinas, la autora ingresa en la Universidad y allí tiene su primer romance con un profesor inglés.

La resaca del 68 francés llega a Milán mientras la autora intenta hacerse un hueco en el periodismo enviando reseñas «no solicitadas» a los rotativos. El clima de alboroto, la violencia urbana y la radicalización es permanente, algo que colabora a que se generen noticias. La autora llega a dirigir una imprenta y lee a Constantin Cavafis –quien, como ella, nació en el Hospital Griego de Alejandría–; en este poeta ha detectado, en estado puro, «el espíritu alejandrino de la decadencia» y en él encuentra su mayor devoción (compartida con el Edward Lawrence de «Los siete pilares de la sabiduría».)

De vuelta al periodismo, ahora para ocuparse de «ecos de sociedad», la autora pasa los veranos en Lugano, haciendo compañía a sus padres y visitando el museo que alberga la colección Thyssen (la que hoy disfrutamos en Madrid). La insoportable agonía de la madre y la muerte del padre son las páginas más amargas del libro. Deprimida, la autora ve al mundo empequeñecido, con la apocalíptica sensación de que Occidente se derrumba. El descubrimiento de «La línea de la sombra» logra consolarla; en esa novela de Conrad leerá que «cuando esa línea es atravesada, la juventud nos abandona para no volver más». Una semana en el Lido veneciano la reanima: allí conoce al pintor Giacomo.

En París Giacomo se gana la vida dibujando y ella comienza a dirigir una empresa especializada en revistas y semanarios. La boda de la pareja nos coloca en los años ochenta y eso, en París, supone que la autora debe trabajar con el ardor de una guerrera del capitalismo. En este momento empiezan los lamentos por un mundo perdido que ella añora con dolor: es, casi, aquel «mundo de ayer» (resulta inevitable citar el libro de memorias de Stephan Zweig) donde aún podía sentirse «la influencia de una civilización de la conversación y de unas costumbres familiares arraigadas».

En un viaje a Alejandría, la autora revisita los lugares de su infancia y adolescencia y descubre qué poco queda de ellos. El final del protectorado inglés, el dominio absoluto de las nuevas autoridades egipcias y el acercamiento de Nasser a la URSS ha cambiado –y uniformizado– el rostro de Alejandría (la cita de «Por el camino de Swann» en donde Proust ya avisó de cómo «los lugares son fugitivos como sueños» resulta oportunísima.)


Las exposiciones de Giacomo recorren el mundo. Agotado, regresa a Milán sin su mujer. La autora cambia de casa en París e inicia así un período de soledad, período –el de los albores del siglo XXI– que coincide con la primera gran crisis del periodismo escrito.

Atrani, un pueblo de la costa amalfitiana, es el último escenario del libro. A sus setenta años, y gracias a su desahogo económico, la autora practica actividades marítimas, pero también da rienda suelta a su ociosidad. Giacomo, que ha vuelto, dibuja sin parar. Es en la vejez cuando a la autora asaltan los impulsos libertarios y un consiguiente rechazo a todo lo que huela a «Ley y Orden». El placer de su pataleo pone punto final a este libro recordable
.

Datos técnicos:
Título: La triunfante (
La Triomphante)
Autora: Teresa Cremisi
Traducción: Jordi Terré
Editorial: Anagrama
ISBN: 978-84-339-7964-3


nació en Bilbao en 1966 y es diplomado en Relaciones Laborales y máster en Prevención (especialidad Seguridad e Higiene en el Trabajo). Residió un año en Buenos Aires tras ser becado por el Gobierno Vasco para llevar a cabo un trabajo sobre la legislación laboral argentina. En la actualidad se dedica en exclusiva a escribir guiones cinematográficos y a la literatura. En 2015 ha editado con Ediciones Oblicuas su primera novela, “Alcohol de 99º”. Recientemente ha terminado “Prosas para eunucos”, un libro de relatos en busca de editorial.


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Javier Alonso Gª-Pozuelo