«A vuelapluma», relato de Sonia Rico Trujillo

Os ofrecemos el siguiente relato por cortesía de su autora, la psicóloga y escritora Sonia Rico Trujillo, quien a finales de este año publicará su primera novela: Entresuelo izquierda.


A VUELAPLUMA
Sonia Rico Trujillo
Él esperaba sentado. Ya no ansioso como al principio cuando todo era eterno y todos los segundos eran minutos y todos los minutos eran horas y todas las horas eran días. Sin ocupación. Sin nada en qué gastar su tiempo.

Lo único que podía hacer por las tardes era esperar sentado a Marina. A  que ella volviera del trabajo, se le acercara y le diera un beso en la mejilla. Él se sentía desfallecer cuando notaba el tenue aroma de su perfume. El rastro que quedaba desde la mañana cuando ella se perfumaba para salir. Hacía tantos años que olía así. La veía tan guapa. Sin duda, aparentaba menos edad y tenía una figura estupenda. A veces la deseaba en secreto. La recordaba desnuda y ya casi se le estaba olvidando su cuerpo, el olor de su piel después de un orgasmo y la excitación en su rostro. Desde su accidente no habían vuelto a hablar de sexo. Era un tabú que ambos aceptaban sin haber pactado. Un sobreentendido. Pero siempre revoloteaba por su cabeza la posibilidad de que ella tuviera un amante. A vuelapluma. Esa sensación se apoderaba de él. De hecho, pondría la mano en el fuego a que sí. Apostaría a que debía de tener algún amigo que le hacía los favores que ella precisaba. Marina era una mujer apasionada y él sabía que no podría haber renunciado a eso. Pero no se lo iba a reprochar. Lo entendía y aceptaba. Bastante era con que estuviera todavía a su lado.

No iba  a pedirle más. Algunas noches, después de cenar ambos ante la televisión encendida con cualquier programa absurdo, la sorprendía riendo disimuladamente mientras chateaba con alguien desde su teléfono. Seguro que era él. O ellos. O algunos de ellos. El hacía como que no veía nada y seguía mirando la tele fingiendo que estaba absorto en el programa. Sin embargo, su mente viajaba. Era incapaz de estar indiferente a esa situación. No era ser mal pensado. Marina debía de tener alguien y seguro que podía elegir.

Cuando llevaba un rato metida en su mundo exterior contenido en el móvil, le pasaba la mano por la pierna y le dedicaba una débil sonrisa que lograba tranquilizarle. Pedía tan poco realmente. Solo con aquel pequeño gesto él notaba su calor y sabía que ella, su mujer, seguía a su lado.

Él esperaba sentado. Ese sería su estado permanente. Sin solución, sin cura, sin ilusión. Pero por lo menos esperaba su vuelta, su beso en la mejilla, el roce de sus labios, el rastro de perfume, la caricia velada, la sonrisa fugaz, la mirada tierna, su plato de comida…



Sonia Rico Trujillo: Soy psicóloga y compagino esta profesión, que me da acceso a tantas personas, con la lectura, escritura y participación en clubes de lectura de diferentes bibliotecas. He seguido el itinerario de 3 años para escritores de la Escuela de escritura del Ateneu Barcelonès teniendo excelentes profesores como Rosa Prats, Enrique de Hériz y Mercedes Abad. Actualmente, coordino un club de lectura que, con tiempo y esfuerzo, hemos logrado que salga adelante. He ganado el concurso de relatos  “Palabras contadas” de la editorial La fragua del trovador en 2015, cuyo premio consistía en la publicación del mismo en una recopilación. Además colaboro semanalmente en la revista digital Culturamas con publicaciones sobre literatura. He escrito una novela que publicaré a finales de 2017: Entresuelo izquierda. Actualmente, estoy inmersa en la creación de un libro de relatos que tendrán como tema central los tabúes y documentándome para mi segunda novela.